martes, 10 de mayo de 2022

DÉCIMO B RELIGIÓN SEGUNDA HORA


 

PROYECTO DE VIDA Y VOCACIÓN 

Son numerosos los estudiantes que eligen una carrera, no precisamente por vocación, sino por el prestigio social que, supuestamente, la misma les brindará. Un proyecto de vida se puede venir abajo si trabajamos en una profesión que realmente no nos gusta, así hayamos culminado la carrera con éxito. La delgada línea que separa el éxito del fracaso, la felicidad de la infelicidad, puede estar en saber determinar para qué somos buenos en la vida.

Aptitudes, Actitudes Y Vocación. Saber Elegir Una Vocación.

Según la opinión de algunos expertos en orientación vocacional, es muy importante que un joven tenga claro cuál es su verdadera vocación al escoger una carrera universitaria, técnica; o cualquier tipo de oficio que vaya, desde el punto de vista de su particular futuro, a formar parte de su proyecto de vida

En realidad, estamos hablando de la actividad con la cual pretende labrarse ese futuro y, en consecuencia, poder sostener una familia con un mínimo de satisfacción y felicidad. Pero hay que saber distinguir entre vocación, aptitud, actitud, aspiraciones y habilidades. Creo, al respecto, que vale la pena insistir, una vez más, en este aspecto esencial.

La vocación es la orientación personal que se tiene hacia el desempeño de una ocupación o profesión. Debe responder a dos preguntas claves: Para qué creo yo que soy bueno o buena y, por tanto, puedo desempeñarme con éxito, y ¿qué es lo que me interesa, en términos personales, hacer en mi vida futura?

Por otra parte, la aptitud es la habilidad, la destreza o la capacidad que se puede tener en alguna actividad. Por ejemplo, uno puede ser apto para las matemáticas, o para algún trabajo mecánico y de electricidad, o en cambio  tener notables habilidades para la lectura. Pero eso, no necesariamente, determina que se tiene vocación para ser mecánico o escritor.

Actitudes Negativas Y Positivas

La actitud sería la específica manera como uno se posiciona o responde, de acuerdo con sus creencias o valores, a una situación o evento determinado. Ante un hecho, se puede tener una actitud negativa o positiva, estar de acuerdo o en desacuerdo. Estos tres términos hay que aclararlos, porque la gente, en general,  los tiende a confundir. 

Hay padres que dicen: “mi hija tiene actitudes de maestra”, para significar que a su hija le gusta enseñar a leer y escribir a sus hermanitos menores, y por eso están convencidos de que será una futura docente. En realidad, puede ser que la niña tenga, en el fondo, una vocación de médico. La vocación de elegir  una vocación es un proceso complejo.

Uno pudiese tener una enorme aptitud, habilidad y destreza en la Ingeniería o en la Física Cuántica, pero cuando exploro mis intereses personales, las cosas que me apasionan y me cautivan, me doy cuenta de que realmente quiero ser actriz o compositor de música. Saber elegir una vocación significa efectuar una lúcida exploración de posibilidades reales.

Tratar De Ser Felices

Entonces, equivocadamente, puedo hasta culminar una carrera de ingeniero o Matemáticas puras, pero puedo ser totalmente infeliz ocupándome en esos oficios en el campo laboral, y eso va a afectar mi calidad de vida. En cambio, puedo ser plenamente feliz siendo una artista, teniendo una ejecución exitosa y apasionada.

Ante la importancia de semejante decisión, cualquiera se preguntaría si un adolescente estaría en capacidad de conocer su verdadera vocación, tener claras sus aspiraciones futuras y saber qué oficio lo haría plenamente feliz en su vida futura. 

Es aquí, desde luego, donde entra en juego el papel de la orientación vocacional, y ésta, a mi juicio,  debe estar bajo la responsabilidad compartida del Estado, la familia, el maestro y la propia universidad.

Desde luego que hay procesos confiables de asesoramiento en orientación vocacional para estos jóvenes al momento de tomar una decisión tan importante en su vida. Eso es lo que hacemos los especialistas y el proceso  está orientado a responder las dos preguntas de las que hablamos al principio. Especialmente para ayudarlos a descubrir qué quieren hacer, y eso tiene que ver con sus aspiraciones e intereses personales. 

Frustraciones Y Fracasos Profesionales

Algunos me preguntan si la vocación, en efecto, nace con el ser humano o es adquirida con los años. Normalmente hay un proceso de socialización y de aprendizaje. Hay destrezas y habilidades que se refuerzan y condicionan desde muy pequeño. Definitivamente, la vocación es un proceso que se puede condicionar, que se va adquiriendo y desarrollando con el tiempo. 

Aunque no debería ser lo más justo, se puede imponer una vocación, como en el caso de los padres médicos o abogados que inducen a sus hijos a estudiar la misma carrera, pero eso puede llevar, en la mayoría de los casos, a una gran frustración y fracaso en el joven, porque ninguna de esas profesiones era su verdadera vocación.

Una decisión vocacional efectiva podría estar anunciando cierto éxito en tu desarrollo profesional, en tu carrera y en tu vida y dentro de una universidad; estaría, igualmente, ocupando un puesto que garantiza, en cierto modo, un egreso profesional exitoso, y una labor plena y feliz en el campo de trabajo. Lo contrario conduce al fracaso, la pérdida de materias y la deserción. Por ello, saber elegir una vocación demanda un esfuerzo actitudinal considerable.

Motivaciones Intrínsecas Y Extrínsecas

Otro factor relevante a tomar en consideración, son las motivaciones intrínsecas y extrínsecas para tomar una decisión acertada respecto a lo que se quiere estudiar. Las primeras son las motivaciones, aspiraciones e intereses internos personales del joven. Las segundas tienen que ver con condicionantes externos. 

Es común que el joven, equivocadamente o inducido por la familia, quiera estudiar medicina, derecho o periodismo, porque cree que estas carreras le van a permitir ganar dinero más rápido y fácil, tener más prestigio, escalar posiciones sociales o de liderazgo. Elegir una carrera motivado por estas sospechosas motivaciones externas más que por sus verdaderos intereses y motivos internos, es un grave error.

Las familias, muy a su pesar, juegan un rol importante. Pienso que los padres, desde luego, deben escuchar a sus hijos, deben mantener permanente comunicación, los deben apoyar y compartir sus inquietudes, pero nunca asumiendo el compromiso de que son ellos los que tienen que condicionar tal o cual carrera para que tengan éxito en la vida. El respeto a la vocación y aspiración de sus hijos está primero. Los padres solo pueden ser orientadores y amigos de nuestros hijos en ese proceso.

Enamorarse Ilusamente De Una Carrera

Suelen darse casos en que el joven aspirante está verdaderamente enamorado de una carrera como, por ejemplo, ingeniería, pero descubre que  tiene unas destrezas matemáticas, espaciales o mecánicas muy disminuidas. El proceso de orientación vocacional está diseñado para ayudarlo a tomar conciencia de su situación, por lo que, si de verdad, por motivaciones intrínsecas, quiere ser ingeniero, necesariamente debe fortalecer y reforzar esas áreas para no anticipar su fracaso en la universidad.  

En otro orden de ideas, se admite que el Estado ha mejorado lo que ahora se llama Prueba de Exploración Vocacional la cual deben cumplir todos los bachilleres del país antes de optar a una carrera universitaria, porque es una vía que prioriza, por lo menos en teoría, la vocación para el ingreso a la universidad, y no por un promedio de notas.

Explorar la vocación es fundamental y es también un deber y una  responsabilidad del Estado, porque ello implica conocer mejor la disponibilidad de cupos en determinadas carreras. Sabemos que las universidades no tienen ni espacios, ni recursos, ni laboratorios, ni profesores suficientes que puedan satisfacer una  inmensa demanda. El saber elegir una profesión nos garantiza plena satisfacción y éxito personales.


ACTIVIDAD EVALUATIVA 

1. Realizar la lectura propuesta en el blog, teniendo en cuenta la lectura elaborar un esquema de proyecto de vida, en hojas exámenes, en el cual se vea estructurada la dinámica y sentido de este en tu vida, teniendo en cuenta los siguientes pasos:

Analiza tus expectativas

  • En el primer paso, hay que pararse a pensar en cuál creemos que puede ser un margen de cambio realista acerca de nuestras condiciones de vida. Si nos obsesionamos en objetivos que solo podremos alcanzar siendo multimillonarios, por ejemplo, eso solo nos hará caer una y otra vez en la frustración, o bien postergar tanto la persecución de nuestras metas que poco a poco nos vayamos olvidando del plan de vida.

  • Determina tus valores

    Ningún plan de vida prosperará si va en contra de nuestros valores. Por eso, hay que tener claro cuáles son aquellos a los que les concedemos una mayor importancia. Para ello, lo mejor es hacer una lista en la que consten los principales valores que consideres relevantes, y luego ordénalos según su importancia.

  •  Comprende aquello que te frena

    Más allá de aquello que deseamos o que nos gustaría lograr, la mayoría de personas somos propensas a caer en determinadas "trampas" de nuestra mente. Por ejemplo, podemos ser vulnerables a ciertos pensamientos que nos tientan a no salir de nuestra zona de confort, facilitando que nos auto-saboteemos sin darnos cuenta de ello.

  • Determina tus necesidades

    Piensa en aquello que más te llena, pero no seleccionando simplemente tus deseos del momento, sino aquellos objetivos generales que crees que pueden abarcar tus grandes proyectos vitales. Haz lo mismo que en el paso anterior: realiza un listado de necesidades y ordénalas priorizando las que sean más relevantes para ti. Quédate con un máximo de tres de ellas, dado que si tratas de aspirar a varias, posiblemente no puedas involucrarte demasiado en todas ellas.

  • Transforma tus necesidades y valores en cadenas de acción

    A partir de tus objetivos y valores, desarrolla una serie de cadenas de acciones que te lleven de la situación presente a tus metas. Es decir, ve de lo abstracto de tus objetivos y valores a lo concreto, las estrategias y métodos que te pueden llevar a donde quieres estar a varios años vista.

  • Reflexiona sobre el rol que jugarán otras personas en tu vida

    Sería un error realizar un plan de vida sin tener en cuenta al resto de las personas que nos rodean y que nos rodearán en un futuro. ¿Quieres alejarte de ciertas influencias negativas? ¿Te gustaría pasar más tiempo con aquellos a quienes quieres y aprecias? ¿Cómo combinarás eso con tus objetivos?

  • Aplica tu plan de vida y monitorízalo

    No es suficiente con llevar a cabo las acciones necesarias para ir desarrollando el plan de vida. También hay que seguir controlando que esos objetivos a los que aspiramos tengan un sentido para nosotros. El simple paso del tiempo y nuestro propio proceso de maduración y aprendizaje hace que estas necesidades puedan cambiar de manera espontánea, y por eso necesitamos estar alerta para no continuar ciegamente con esos planes.

  • En caso de que la situación te desborde, acude a terapia psicológica

    La psicoterapia no solo es útil en casos en los que sufrimos trastornos psicológicos; también es un contexto en el que podemos encontrar apoyo eficaz ante necesidades y problemas como la falta de un plan de vida desde el que seamos capaces de organizar nuestros objetivos y acciones formando un todo con sentido.


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